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15/10/2021

Actualidad

Lali Espósito: “Las mujeres de 30 estamos rompiendo muchas cadenas”

La artista dio una nota íntima a Marie Claire.

Por Marie Claire

No para, aunque desde que la conocemos nunca paró. Solo la pandemia -y sólo por un tiempo- la frenó en su casa de Buenos Aires. Pero en cuanto pudo, retomó su compromiso con las grabaciones en España de la serie de Netflix Sky Rojo, que hace poco estrenó su segunda temporada y en noviembre retoma grabaciones para su tercera y final. En el 2020 también lanzó su disco Libra y aceptó formar parte de dos proyectos: ser jurado de La Voz Argentina (en donde claramente la rompió) y sumarse como actriz protagónica y productora ejecutiva de El fin del amor: querer y coger, la serie que se verá por Amazon Prime basada en el libro de Tamara Tenenbaum hace rato es best seller en nuestro país. En medio del rodaje de este nuevo desafío y en el mes que cumple 30 años habló con Marie Claire. 

-¿Cómo llegás al proyecto de El fin del amor?
-La guionista y showrunner, Erika Halvorsen, me llamó un día para saber si había leído el libro de Tamara Tenenbaum -que ya era un best seller-. Como no lo había hecho me pidió que lo haga y que después charlemos para ver si me interesaba para una serie. Apenas lo terminé, pensé que teníamos que hacerlo a pesar de que estaba sin vida de la cantidad de laburo que tenía y tengo, por suerte.   


-¿Por qué sentiste que tenías que hacerlo?
-Me parece una obra necesaria para el feminismo y para Argentina. No hay ficciones que cuenten lo que relata El fin del amor, que interpela a las mujeres de 30 años, lo que nos pasa con el amor, el cuerpo, el sexo, con nuestros amigos y la vida en general. Nos juntamos con Erika y Tamara, nos dimos la mano y fuimos para adelante. Formé parte del proceso creativo, por eso tengo el rol de Productora Ejecutiva. Hay una energía muy fuerte de muchas mujeres y eso me hace estar orgullosa por lo diferente, original y necesario del proyecto.

-¿Qué temas te interesaron más del libro?
-Te diría que todos: el fin del amor romántico, el cuerpo, las cadenas que vamos rompiendo las mujeres de 30… Me interpela directamente, ya que voy a cumplir justo esa edad en breve. Por eso creo que no me llegó este proyecto de casualidad en este momento. 


-Con la lectura y ya trabajando en la serie, ¿fuiste rompiendo esos mandatos de lo que significa el amor romántico?
-Creo que todas empezamos a romper esas cadenas con las que nos criamos. Somos una generación que por lo menos lo está intentando. En lo personal voy encontrándome con una forma de amar un poco más real, voy entendiendo lo que no quiero, y viendo otras maneras de amar y de la manera que me gustan que me amen. Sin dudas el amor romántico es casi anecdótico en nuestra vida.

-¿Cúal y cómo sería ese amor sano al que te referís?
-Pienso que no existe el amor sano, ya que siempre es sano, desde mi perspectiva los que deberían ser sanos son los vínculos. El amor nunca es malo. Sin dudas haber pasado, como creo que casi todas por alguna relación tóxica, nos coloca en este lugar de desmitificar y sacarle el romanticismo a eso, y entender que no es cool, ni está bueno.


-¿Cómo describirías un buen vínculo?
-Tiene que ser sincero, una relación en la que pueda ser yo. Puede ser una frase hecha pero no lo es. Hay una necesidad imperiosa de ser lo más real posible, no ocultar, no fingir, no mentir. Eso genera una relación bonita.

-¿Cómo te llevás con la soltería?
-Es algo bastante nuevo en mi vida. Estuve de novia muchos años o siempre, mejor dicho. Este es mi momento más largo de soltería y creo que lo estaba necesitando. Me estoy reencontrando con el silencio, con la sensación de soledad -a pesar de estar muy acompañada-. Leí alguna vez a un filósofo que decía que no es cierto que estamos solos, que hasta la misma naturaleza nos está haciendo compañía. Realmente lo siento así, nunca me siento sola. Voy vibrando, hay momentos que tengo ganas de volver a estar con alguien y hay otros picos de euforia que creo que estar soltera es maravilloso. La soltería me cae muy bien. 


-¿Y cuáles son tus momentos de paz?
-Siempre fueron los mismos: mis vínculos amorosos. No me refiero a las parejas sino a mis amigos y la gente que me nutre. Mi cable a tierra es tomarme un vino con una amiga, o compartir un mate con mi madre y charlar, pasar tiempo con mis sobrinos… Disfruto mucho de la simpleza, de estar sin maquillaje, con amigos en mi casa tirados y relajando. 

-¿Qué te preocupa hoy? 
-Siempre estoy preocupada o con miedo, intento por supuesto que no me abrumen, pero sería mentira decir que no los tengo. No hay nada que me preocupe realmente, me cae bien la vida, soy una tipa que disfruta e intenta estar conectada con todas las sensaciones, las más oscuras que describí y las luminosas. Como sociedad me abruma un poco la rapidez de todo, que estemos muy concentrados en cosas banales, que a veces las disfruto también. ¡Tampoco soy el Ravi Shankar! Tengo una gran parte de mi que está conectada con el estar viva, disfrutar de eso a conciencia… Me da miedo cuando estamos tan inmersos en los problemas y nos olvidamos el presente. Las redes sociales nos juegan una mala pasada en ese sentido, pero intento bajarme de esa y concentrarme en la humanidad y en lo positivo que tiene este mundo. 


-¿Qué tan desafiante fue para vos Sky Rojo?
-Me enfrenté a muchos retos por Sky Rojo; uno de ellos, irme a un país como España para trabajar. Lo que más me interesó, y por lo que decidí aceptar el proyecto, fue su historia. Como latinoamericana, mujer y actriz me generaba un reto enorme meterme con la trata de personas. Que además es un tema mundial. Sky Rojo es una serie informativa, pero también de entretenimiento, la ven desde su casa, les toca, les incomoda, les emociona y ese es el objetivo. 

“ME CAE BIEN LA VIDA, SOY UNA TIPA QUE DISFRUTA E INTENTA ESTAR CONECTADA CON TODAS LAS SENSACIONES, LAS MÁS OSCURAS QUE DESCRIBÍ Y LAS LUMINOSAS”.

-Ya sos una referente feminista para muchas chicas jóvenes, ¿cómo te cae esa responsabilidad?
-Me alejo del espacio de responsabilidad, las ideologías o las formas, porque antes que la artista soy una persona social. Soy una mujer y me autodigo aprendiz feminista porque estamos todas entendiendo un montón de cosas, traemos muchos chips anteriores que tenemos que desarmar y que tenemos que sincerarnos y no pelearnos con eso. Soy cuidadosa cuando doy un mensaje o digo algo con este tema y con todos porque simplemente se que lo que uno dice tiene cierta repercusión y no confrontar desde un mal lugar, sino de un lado muy respetuoso. Yo siempre voy a decir lo que pienso, nunca voy a intentar gustarle a todo el mundo porque es imposible. 

Fotos: Álvaro Gracia. Estilismo: Gerard Angulo. 

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