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Foto: Pablo Kreimbuhl
23/09/2021

Exclusivo CARAS

Patricia Pita: «Papá es mi ídolo, y un ser increíble»

La piloto, actualmente participante de Masterchef, posó en exclusiva para CARAS junto a Jorge, su padre.

Su papá, Jorge Pita, es uno de los mejores pilotos de rally del Uruguay, y Patricia, desde niña, siempre se fascinó con el mundo de los autos. Y eso que comenzó como un simple juego, se transformó tiempo después en su gran pasión, que la llevó a convertirse —con mucho trabajo y esfuerzo —en la primera mujer piloto de rally del país. Padre e hija se divirtieron posando en el taller de la familia, y “Pato” compartió una íntima charla con CARAS en la que no escatimó elogios hacia su progenitor, al que aseguró lo ama con todo su corazón.

Heredó de su papá la pasión por los autos, lo que la llevó
a convertirse en la primera mujer piloto de rally del país, algo que a él lo llena de orgullo y sin dudas lo emociona mucho.

—Su pasión por el rally lo mamó desde muy chiquita en su familia porque su papá fue piloto y campeón nacional y sudamericano. ¿Qué recuerda de su niñez junto a él?

—Mi niñez la recuerdo con mucho cariño. Fui una niña libre, aprendí a jugar en contacto con la naturaleza y los fierros. Pasaba horas en el taller, tanto papá como mamá trabajaban ahí, por ende, mucho tiempo estaba ahí también, revoloteando, jugando, siguiendo a papá de arriba para abajo. Recuerdo que me sentaba adentro del auto de carrera de él y soñaba que estaba manejando, corriendo. Crecí con un único ídolo y referente: mi papá. Mi sueño siempre fue ser piloto de rally como él. Por otro lado, en mi niñez papá me acompañó muchísimo

en todos los deportes que practiqué. Me apoyaba, me ayudaba a entrenar, nos acompañamos en todo, en mis competencias y en las de él. También fue muy protector, me enseñaba a defenderme cuando en la escuela o el liceo alguien me peleaba (risas).

—¿Cómo reaccionó cuando le dijo que quería correr rally y qué consejos le dio?

—La principal preocupación fue la económica, ya que el rally es un deporte costoso. También tenía un poco de miedo porque es un deporte de alto riesgo y tampoco había ninguna mujer compitiendo como piloto. Pero al mismo tiempo, presentía que yo sentía la misma pasión que él por el rally, lo que llevó a que pudiera dejar los miedos de la- do y apoyarme para que pudiera empezar a correr. Papá me enseñó que en el rally es importante llegar, esforzarme y siempre seguir para adelante. Eso me llevó a que en carreras en las cuales tuve un mal día, le busqué la vuelta a un problema, no me rendí y terminé en el podio. Ese es uno de los consejos más preciados. Lo aplico no sólo en el rally sino también en mi vida en general y
me ayuda mucho. También es algo que caracteriza a papá al 100%, ya que es una persona que nunca se rinde, siempre va para adelante.

Patricia Pita y su padre, Jorge. Foto: Pablo Kreimbuhl.

—¿Fue difícil desprenderse de la imagen de “la hija de” para armarse su propio nombre?

—Sí, fue difícil y siento que lo logré cuando me fui a vivir a Córdoba para correr en Argentina. Papá es uno de los mejores pilotos que tiene la historia de nuestro rally, y ser su hija en cierta forma me cargó con una mochila muy pesada, más que nada cuando empecé. Esas presiones las tenía y me llevó un buen tiempo desprenderme de ellas. Incluso ahora, mirando para atrás y con unos cuantos años de carrera, me doy cuenta que esa mochila no me permitió disfrutar los primeros años de este deporte que tanto amo.

—¿Llegaron a correr alguna vez juntos?

– ¡No! que es algo difícil que se dé, papá de copiloto no se sube ni loco (risas). Y ahora que los dos corremos en el mismo campeo- nato hace que sea casi imposible que yo suba de copiloto con él. En eso somos iguales, no sé si podría subirme alguna vez de copiloto, los dos tenemos madera 100% de pilotos, sufrimos cuando otro maneja (risas).

—¿Qué es lo que más admira de su papá?

—Su perseverancia, su garra. Esa garra que vemos en la Se- lección, esa garra charrúa de la que tanto se habla, esa garra es papá. Algo que admiro mucho de él es el amor que tiene por su trabajo y la pasión que tiene por el rally. Vive su vida haciendo lo que ama, y eso para mí es algo poco común y que requiere de mucha valentía.

—¿Cómo se siente su papá de que usted se haya convertido en la primera mujer uruguaya en correr rally?

—¡Orgulloso! Se emociona muchísimo. Cuando corrí en Argentina, me acompañaron a todas las carreras que pudieron y siempre estaba al final de un tramo revoleando un gorro, saltando de alegría o era el prime- ro en abrir la puerta de mi auto cuando llegaba al parque de asistencia.

—Por fuera del deporte, ¿qué otras cosas comparte con él?

—¡Todo! Somos muy apegados. Él me apoya mucho en to- das las cosas que me planteo hacer.

—¿Cómo les gusta celebrar el día del padre? ¿Recuerda algún regalo especial que le haya hecho a su papá?

—Pasamos siempre juntos, en familia. Cocinamos, salimos a comer. Siempre con comida de por medio, ya que a los dos nos gusta mucho y es un plan que nos encanta compartir siempre. Nunca falta un buen postre cargado de chocolate y dulce de leche. Los regalos más lindos y especiales nunca fueron materiales. Tengo la costumbre desde chica de hacer sorpresas como decorar la casa, sorprender con un buen desayuno en la cama, fotos y cartitas. Como dije, nunca falta un dulce contundente en mis regalos a papá (risas).

—¿Y algo que él le haya regalado y que usted aún conserve?

—El mejor regalo fue y es compartir tantos momentos juntos. Desde com-
partir carreras hasta irnos de viaje. Soy de viajar sola con mamá y papá,
esos viajes son el regalo más lindo que tengo y los conservo de por vida. Estoy muy agradecida por todo el esfuerzo que ha hecho en su vida por darme todo.

—¿Cómo diría es como papá?

—Una persona inigualable, con muchos valores y siempre fiel a su forma de ser y pensar, algo que también habla de su valentía y autenticidad. Es una persona humilde, con un gran corazón. También es muy gracioso, tiene un humor distinto con el cual nos di- vertimos mucho. Papá es lo más grande que hay y un referente muy importante en mi vida, no solo como padre sino como persona. Cuando era chiquita era mi héroe; luego, fue mi ídolo máximo; y hoy en día es todo eso y mucho más.

—¿Cuál es la foto junto a su papá que conserva que más le gusta y por qué?

—¡Hay muchas! Tengo dos que son mis preferidas. Una, en la que estamos con papá recibiendo el trofeo cuando salió campeón sudamericano en 1999; y otra, que estamos al la- do de su auto, en ese entonces, un Mitsubishi Evo III con el que competía. Yo estoy con una campera del equipo que me queda enorme y papá con el mameluco previo a una largada simbólica. Recuerdo hasta hoy lo orgullosa que estaba de él en ese momento, estamos los dos con una sonrisa enorme y yo me sentía la niña más afortunada del mundo por tenerlo de papá y estar ahí, en una carrera, a su lado.

—Si tuviera que agradecerle por algo, ¿qué le diría?

—Le diría gracias por ser el in- creíble padre que es. Por permitirme que rompa todos sus moldes y aun así, apoyarme en todo. Gracias por acompañarme en to- das mis locuras y por transmitir- me algo tan lindo y único como es el amor por el rally. Tener una pasión así es algo increíble, que corre por mis venas gracias a mi papá. Llevo en mí el regalo más lindo de todos, su pasión, eso tan nuestro que nunca nadie va a entender. Nos une un lazo que es solo de nosotros dos, irrompible, y que nunca va a expirar ni se va a perder. Tenemos una vida de recuerdos desde este lugar que amamos. ¿Qué más puedo pedir? Es el primero en decirme que puedo hacer lo que me proponga y me enseña día a día a ir para adelante. Mi papá es mi ídolo y él lo sabe porque se lo he dicho millones de veces. Pero quiero que sepa que nunca me voy a cansar de decirlo porque es el sentimiento más puro que guardo en mi corazón. Es el mejor ejemplo que puedo tener. Quiero darle las gracias por ser como es, por ser mi padre, por todos los valores hermosos que me ha enseñado, por todo lo que ha hecho por mí (las que sé y las millones que calló). Por todo esto y mucho más es que lo amo con todo mi corazón.

“Papá es inigualable, un referente muy importante en mi vida. Es humilde, auténtico y con un gran corazón”

Fotos: Pablo Kreimbuhl. Texto: María Noel Álvarez.

 

 

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