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05/04/2021

Exclusivo CARAS

Karina Vignola: «La empatía de la gente es conmovedora»

La comunicadora habló del momento laboral que vive junto a su marido, Gaspar Valverde, y contó sobre su experiencia con la depresión, enfermedad que casi le cuesta la vida. Hoy, más fuerte y segura, quiere ayudar a otros que la padecen a salir adelante.

La vida le ha jugado malas pasadas, pero ella no ha dejado de luchar. Karina Vignola confiesa que le ha tocado reinventarse muchas veces, y que esta será una etapa más. La comunicadora fue recientemente desvinculada del programa de TV “Consentidas”, y en la misma semana, su marido— y padre de sus dos hijas, Luana y Alina— también quedó sin trabajo. Gaspar Valverde ya no forma parte de “Polémica en el Bar” y tampoco de “La Peluqueria de Don Mateo”, proyecto que presentó en canal 10 junto a Álvaro Navia.

Esta difícil situación la vuelve a poner de frente a la problemática de la depresión, enfermedad que la llevó a un intento de autoeliminación, pero que superó y se propuso darle visibilidad para ayudar a quienes la padecen.

   —¿Cómo han sido sus días desde que le comunicaron lo de Consentidas?

   —Fue muy duro para la familia. También Gaspar quedó sin trabajo esa misma semana. Pasamos de tener ingresos a no tenerlos. En mi caso, la productora Vitamina me lo comunicó de forma correcta. Me dijeron que el formato del programa iba a cambiar y que quedaba desvinculada. El caso de Gaspar fue diferente. Álvaro Navia le comunicó por teléfono que quedaba afuera de “La Peluquería de Don Mateo”. Pero él no fue “desvinculado” porque ellos eran socios. Desde el punto de vista emocional, es una traición.

   —¿Por qué lo sintió como una traición?

   —Gaspar y Álvaro se conocen hace muchos años, eran amigos y luego, socios. Fue mi esposo quien lo presentó en canal 10. Le tendimos una mano para instalarse en Uruguay, buscamos casa, sus hijos van a ir al mismo colegio que mis hijas, etc. Gaspar lo quería mucho. Esta triste situación le costó cuatro días de internación domiciliaria, la ha pasado muy mal. No hubo ni un poco de solidaridad para con él y su familia, y eso me duele.

    —¿Quién decidió que Gaspar saliera de ambos programas?

   —En el canal no estaban conformes con su participación en “Polémica en el Bar”. Gaspar no estaba rindiendo y él lo sabía. No era su perfil, es un programa para confrontar y él no es agresivo, es respetuoso, no sube la voz. Intentó hacerlo lo mejor posible, pero lo suyo es el humor. En “La Peluquería de Don Mateo” sí podía desempeñarse en lo que él sabe hacer que es entretener. Si fue el canal que decidió sacarlo, Álvaro Navia no lo defendió. A mi criterio, faltó una charla. Una familia quedó sin trabajo y no hubo reparo en tomar esa decisión.

   —¿Ahora le tocó a usted ser el sostén emocional?

   —Mi marido me apoyó muchísimo en el 2018 y 2019 cuando estuve con una depresión muy profunda. Hoy estoy fuerte para sostenerlo a él. La gente también lo apoya. El tema está latente, la gente nos para en la calle, los amigos preguntan. Nunca habíamos tenido una repercusión similar. La solidaridad y el apoyo de la gente es impresionante.

   —¿Cómo ve a los medios de comunicación hoy? Si dependiera de usted, ¿qué cambios haría? 

   —Trataría que fuera más equilibrado el trabajo de hombres y mujeres. Ha mejorado pero seguimos más abajo en lo económico y en la participación. Por otra parte, los medios son muy competitivos, y a veces, falta corazón. Eso en términos generales, tengo muy buenos amigos en los medios que me han apoyado muchísimo, que están en las buenas y malas. Me gustaría que se trabaje para humanizar el medio. Creo que los medios como empresas podrían incluir capacitación en el área emocional, no solo para los comunicadores, sino para todas las áreas.

   —¿Pensó en “tirar la toalla” y alejarse de los medios?

   —Sí. A lo largo de la vida me ha tocado reinventarme muchísimas veces. Me encanta la comunicación pero si me tengo que tomar un descanso, lo aprovecharé tanto como si sale un nuevo proyecto. Antes no imaginaba vivir sin los medios, pero hoy encontré otros caminos que me gustan. Nos encantaría estar en la tele, pero no puede ser nuestro único ingreso porque es una montaña rusa y tenemos una familia.

Foto: Pablo Kreimbuhl

   —¿Cómo ha sido su experiencia como militante política?

   —Cuando me pasó lo de Consentidas yo ya estaba militando en el Partido Nacional con César Raimondo. Me sentí siempre muy cómoda. Llegué con mucha frescura, otro tipo de ideas. Quiero seguir porque creo que puedo tener un buen futuro. Mi aporte viene por el lado social, es de lo que entiendo y lo que me gusta. Me encanta estar en contacto con la gente y creo que mi imagen pública ayuda. Además, me gustaría seguir aportando a proyectos relacionados a la salud mental, incluso, llegué a hablarlo con el presidente.

   —¿Cómo se lleva con la exposición en las redes?

   —La inmensa mayoría de los seguidores están para aportar. Otros, desde el anonimato, pueden hacer mucho daño. En este tiempo me ha pasado de emocionarme hasta las lágrimas por el apoyo de la gente. Cuando conté en “Algo Contigo” que atravesé una gran depresión, me pasaron cosas increíbles. Mucha gente se conmovió; otros, me pidieron consejos. Ahora nos está pasando algo similar, recibimos apoyo y amor de parte de la gran mayoría de la gente. La empatía fue conmovedora. Estoy muy agradecida con quienes no conozco y también con mis colegas. La solidaridad femenina fue increíble. También a Gaspar le estalló el celular con mensajes de apoyo.

   —¿Y qué pasa cuando los comentarios son negativos?

   —Al principio usaba Twitter y lo sufrí un poco. Cuando subían alguna noticia desde algún portal de espectáculo me veía expuesta a comentarios buenos, pero también a disparates. Desde el anonimato mucha gente es cruel. El límite es cuando se meten con mis hijas. Hicieron comentarios desafortunados e iniciamos acciones legales. Hoy, los mensajes negativos no me afectan. Sé quién soy como persona, estoy muy segura de mí misma, pero no todo el mundo ha pasado por este proceso, y el acoso puede dañar mucho. Me gustaría desde mi lugar como comunicadora generar una movida para lograr concientizar sobre el daño que se puede hacer a través del bullying en las redes. A raíz del suicidio del “Morro” García, el tema se empezó a hablar más. Es importante que la gente respete, porque los comentarios los lee la familia además de uno. A mis hijas las estamos educando para que puedan manejar este tipo de situaciones.

   —Semanas atrás se manifestó en sus redes a raíz de una noticia que publicó El País tras su desvinculación, donde decía que Claudia Fernández le había enviado un mensaje entre líneas («El tiempo pone a cada uno en su lugar”). Ella nunca la nombró. ¿Por qué piensa que ese mensaje era para usted?

   —Yo respondí a la noticia que subió el portal. El mensaje no lo vi en las redes de Claudia porque no la sigo. Tuvimos contacto cuando ella me dio el empujón para hacer un programa infantil juntas en canal 10. Me dio una mano y siempre lo reconozco. Luego, su actitud para conmigo cambió, no sé el motivo porque nunca me lo dijo. Pasaron muchas situaciones desagradables que no vale la pena contar. Hoy, mi postura frente a las cosas que me pasan es diferente, no le he hecho mal a nadie, y si algo me disgusta, lo manifiesto. Ya no me interesa conformar a los de afuera. La hipocresía y el miedo me tienen harta. Yo fui respetuosa con mis palabras.

   —¿Por qué decidió contar lo que vivió con la depresión?

   —Cuando hice pública mi vivencia, me di cuenta que ayudé a mucha gente que está pasando por esta enfermedad, o que tiene seres queridos que la padecen. En nuestro país hay más muertes por suicidios que por accidentes de tránsito. La salud mental hay que abordarla con urgencia. La depresión se manifiesta de diferentes maneras, y la peor de sus consecuencias es el suicidio. La gente tiende a no contar que la padece, es un tabú, porque en muchos ambientes genera rechazo. Yo decidí contar mi experiencia para visibilizar la problemática, para que a quienes la padecen no los estigmaticen, ni los humillen o excluyan. Es una enfermedad que necesita del apoyo del entorno además del tratamiento que dan los profesionales.

Acompañar es difícil, porque el enfermo puede estar eufórico, triste o sin ganas de vivir. Por eso creo que es importante trabajar la educación emocional, tanto en primaria como en secundaria. Hay niños que lo padecen por las situaciones que viven en sus casas, por temas físicos, etc. Los niños son quienes van a lograr hacer el verdadero cambio.

   —¿Qué rol tuvo su familia?

   —Tuve momentos en los que no sabía cómo encarar a mis hijas, no las disfrutaba debido a mi tristeza. Tenía momentos de euforia, salía hasta muy tarde con un grupo de amigas, y Gaspar no entendía qué pasaba, pero me sostuvo. Tanto mi familia como amigas se enojaban al principio porque no me aguantaban más, me notaban desenfrenada. Yo sentía culpa todo el tiempo porque hacía todo mal. Todo era un autoboicot. Me sentía tóxica, que dañaba a todos los que me rodeaban. Ahí es cuando puede llegar el sentimiento de autoeliminación, porque sentís que si no estás en este mundo, los demás van a estar más felices.

   —¿Tocó fondo alguna vez? ¿Cuándo decidió comenzar un tratamiento?

   —Sí. Tuve ayuda psicológica para empezar a mejorar, pero ya estaba muy enferma cuando recurrí a profesionales, la abordé muy tarde. Sentía que no sumaba ni en mi propia familia. La gente me decía: “Pensá en tus hijas, tenés todo para ser feliz”, pero no podía visualizarlo. A raíz de un episodio horrible que tuve, porque no quería estar más en esta vida, quedé muy grave. Me salvaron la vida de milagro. Me tuvieron que hacer reanimación en mi casa dos veces porque me moría. Estuve internada en CTI, toda entubada.

   —¿Cómo está hoy?

   —Estoy bien. Aprendí mucho, me quiero como soy. Estoy mucho más segura. No busco la aceptación de los demás. Siempre me preocupé demasiado por agradar a todo el mundo, hoy ya no. Soy transparente, si algo o alguien no me hace bien, lo alejo. Para mi familia fue un antes y después. Nací de vuelta.

Fotos: Pablo Kreimbhul. Texto: Victoria Rapetti.

Agradecimientos: Ropa: Indian; Maquillaje: Luciana Sampaio; Pelo: Fabián Sciuto.

Nota publicada en versión impresa, en febrero 2021

 

 

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