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13/10/2020

Actualidad

«Disfruto que me hija pueda verme en la televisión»

Orelando Petinatti y Amy, fanáticos de Got Talent

Es difícil imaginar a Petinatti derretido de amor y absolutamente vulnerable ante una personita que no llega al metro y medio de estatura. Sin embargo, cuando vemos al “malo de Got Talent” frente a su hija Amy (11), descubrimos su perfil más tierno y amoroso. El comunicador tiene absoluta debilidad por su única hija, con quien tiene una hermosa relación de admiración mutua, amistad, compañerismo y camaradería. La ni- ña lo acompaña a todas partes, y en el proceso de Got Talent, ha sido una pieza fundamental para él. Amy no se pierde una grabación del programa, y juntos, en medio de la vorágine del programa éxito de la TV uruguaya, posaron para CARAS y se divirtieron haciendo lo que más les gusta: cantar y escuchar The Beatles.

—¿Qué significa volver a la TV después de 13 años lejos de la pantalla?

—Volver con este formato, que es el más exitoso en todo el mundo, es vol- ver por la puerta grande. Aparte de estar muy feliz, me siento muy cómo- do en el personaje que me toca, que es quizás, el más polémico del programa. Me divierte porque tiene mucho que ver conmigo, con mi personalidad, con lo que vengo haciendo en la radio desde hace 30 años. Sigo jugando con la ironía, con el sarcasmo, con la acidez y con malos pensamientos. El programa es un éxito y el canal ha hecho una gran apuesta con este formato. No solo hay primerísimas figuras al aire, sino también una superproducción que incluye a muchísima gente que trabaja en el canal. Para arrancar en esta primera fase de audiciones, recorrimos todo el país, fue una movida muy jugada e importante. Me siento muy cómodo y estoy orgulloso de formar parte de este programa que es un antes y un después en la televisión uruguaya.

—¿Entonces “Peti jurado” es un personaje?

—Yo soy muy parecido a lo que la gente escucha en la radio y ve en la televisión. Pero en mi vida cotidiana no tengo la obligación de hacer humor constantemente, ni de ser ácido las 24 horas del día. El personaje que ven en la televisión tiene mucho de mí, pero también tuve que construir un personaje para hacer las devoluciones. Mucha gente dice que soy “el malo del programa”, y yo no lo considero así. Soy el más justo, el que tiene que tener la honestidad brutal de decir “lamentablemente vos no pasás” o “no sos para este programa”, así como también digo “vos vas a llegar a la final y viniste a ganar”. Cuando tengo que ser cruel lo soy, y cuando me tengo que emocionar, me emociono. Es muy auténtico lo que vuelco en el programa.

—¿Le costó decir que no a algún participante? ¿En algún momento sintió pena?

—Me da mucha tristeza si me pongo a pensar que estamos truncando el sueño a alguien, pero siempre busco ser una persona justa y honesta. Estoy siendo serio en mi trabajo, más allá del humor que le pueda meter al programa. Creo que si hago quedar a alguien solo por no sentir tristeza, puedo perjudicar a otro participante talentoso, quitándole su oportunidad. Quienes no pueden crecer en el programa los tenemos que despedir, lamentable mente es una competencia. Considero que todos los que han quedado son valiosos y tienen un gran talento.

—¿Cómo es la repercusión en la calle, cómo lo ve la gente y cuál es la devolución que le dan?

—Es una locura lo que ha generado Got Talent. Primero, desde el punto
de vista televisivo, porque vuelve la familia a estar frente a la pantalla.
Todos opinan sobre lo que pasa en el programa, los padres interactúan con sus hijos, y eso para mí es mágico. Estoy muy acostumbrado a que la gen- te me cuente cosas, porque lo hago hace años en la radio, pero con Got Talent pasa algo muy particular. Los niños o preadolescentes que todavía no escuchan radio, me identifican co

o el malo de Got Talent, pero de una manera positiva. Me imitan, me piden que les grabe videos, etc. Es un personaje que ha pegado mucho en las nuevas generaciones, y a mí me explota el corazón porque es un público que agrego al que ya tengo en la radio y lo disfruto mucho. Que la gente me pida videítos es algo nuevo, porque cuando dejé la televisión, las re- des no estaban, y

hoy con todo lo que es la tecnología, te podés acercar a un nuevo público, y eso me alegra muchísimo.

—En muchas ocasiones usted y su hija Amy miran el programa junto al resto de los jurados y sus familias. ¿Cómo son esos encuentros?

—Disfrutamos muchísimo haciendo el programa. Estuvimos juntos duran

te un mes y medio, recorriendo el país. Fue una total convivencia con Claudia Fernández, Agustín Casanova, María Noel Riccetto y Natalia Oreiro. En ese tiempo, no solamente disfrutamos de nuestro trabajo, sino que aprendimos a conocernos y a divertir- nos, y pegamos muy buena onda. Tan- to que todos los lunes nos juntamos a ver el programa con Claudia y sus hijos, con María, y ahora también con Agustín y Natalia que estaban en Buenos Aires. Ahora que “los liberaron” nos juntamos todos en mi casa.

—¿Se vuelven a emocionar cuando ven el programa?

—Nos emocionamos y nos diverti- mos mucho porque nos ponemos en el lugar del televidente. A veces nos sor- prendemos incluso de lo que se ve en pantalla, porque durante el programa los jurados no interactuamos con Na- talia Oreiro. Ella está en otra parte del escenario. Descubrimos su trabajo los lunes.

—Podemos decir que Got Talent también unió a sus familias, porque hacen encuentros con sus hijos…

—Sí, incluso Natalia vino con Atahualpa, que ya lo conocimos en los rodajes, porque recorrió con nosotros el interior de Uruguay, al igual que Ricardo Mollo, su pareja. También estamos muy unidos con la familia de Claudia. Mía, que es su hija mayor, tiene la misma edad de Amy. Se hicieron muy buenas amigas, se quieren muchísimo. Renzo, el menor de los hijos de Claudia, es un amor. Ata es un personaje hermosísimo, muy di- vertido. Armamos una gran familia con Got Talent. No solamente entre nosotros, sino también con todos los que trabajan, porque las horas de grabación son muy largas. Arrancamos al mediodía y terminamos cerca de la medianoche.

—¿Hizo alguna vez el ejercicio de imaginarse como participante?

—Con Amy mirábamos mucho American Got Talent y también The Voice, y disfrutábamos mucho de esos programas. Siempre nos atrapó ese formato. Yo no tengo demasiado talento, me hubiese gustado cantar bien, pero nunca me imaginé que podía llegar a participar de un programa como este, y menos, siendo jurado. Cuando me proponen esta oportunidad me imaginé en el lugar de Simon Cowell. Es una bendición para mi trabajo y un premio a la perseverancia, esperé mucho tiempo volver a la tele- visión, aunque mi hija se haya enojado porque no puede participar (risas).

—Usted es un apasionado por la música. ¿Le inculcó a su hija su pa- sión?

—Sí, la música nos une desde siempre, especialmente The Beatles. Desde que ella va al jardín la llevo escuchándolos, y nos encanta. En el camino intercalaba música infantil, Beatles y música moderna. Ella de a poco fue nutriéndose de todo, y hoy es tan fan de los Beatles como yo. Disfrutamos mucho de la música. Siempre quise aprender un instrumento, estoy volcando en mi hija todo lo que yo no pude hacer en mi vida.

—¿Qué es lo que más está disfrutando de Got Talent?

—El haber encontrado mi lugar en la televisión, el disfrutarlo, y que a la gente le entretenga. Divertirme en lo que hago y que la gente también se entretenga de la misma manera. Yo me imaginaba volviendo a la TV para que mi hija me viera, porque no llegó a verme. Ella me acompaña a todos lados, hizo toda la gira y va conmigo a todas las grabaciones.

Fotos: Pablo Kreimbuhl. Texto: Victoria Rapetti.

Agradecimientos: La Dolfina, Cuatroases, @tramavestuarismos.

NOTA PUBLICADA EN CARAS URUGUAY AGOSTO 2020

 

 

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