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Hugo Fattoruso junto a su pareja, la percusionista Albana Barrocas.
20/12/2019

Música

«La música llega al alma y te hace vibrar»

Exclusivo CARAS: Hugo Fattoruso, galardonado con el Grammy a la Excelencia Musical

El encuentro no podía ser en otro lugar que no fuera su casa. El lugar que lo vio crecer, en el que aprendió a amar la música, y que guarda sus mejores recuerdos. Además, allí está montado su estudio, y mientras se prepara para hacer las fotos para CARAS, Hugo Fattoruso (76) comienza a deleitarnos tocando el teclado, mientras Albana Barrocas (35), su actual pareja, se suma con una gran sonrisa, acompañando en percusión. No le gusta que le digan artista, se define como un“artesano que trabaja con notas”. Tiene una trayectoria de 60 años, que incluye éxitos como solista, con bandas como Los Shakers, Opa, Trío Fattoruso, entre otros, además de haber tocado con artistas de la talla de Chico Buarque, Milton Nascimento, Jaime Roos, Rubén Rada y Djavan, por mencionar algunos. Por si fuera poco, el pasado 13 de noviembre recibió el Grammy a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabación y también estuvo nominado su disco Dos Orientales, junto a Yahiro Tomohiro como Mejor álbum de Jazz Latino. Pese a todo este historial y a que nadie duda que tanto él como su hermano, Osvaldo, han dejado un gran legado en la música no solo en Uru- guay sino en el mundo, Hugo confiesa no darse cuenta de ser una leyenda musical.

¿Qué recuerdos tiene de su niñez? Sé que con su padre y hermano hacían música con un tenedor, un plato o lo que encontraran…

—Nosotros nunca jugamos al fútbol. La pelota para nosotros era algo que tuviera que ver con la música. Entre los recuerdos estaban los amigos que jugaban con pelotas de trapo, el tranvía que pasaba por acá. Además, en esta casa se escuchaba mucha música de distintos estilos que le gustaban a mi madre, Josefina, y a mi padre, Antonio. Mi madre era sombrerera, tejedora y ama de casa, y mientras se encargaba de las tareas diarias, escuchaba música. Le gustaba la ópera, la música clásica, la zarzuela, las canzonetas napolitanas, conocía a todos los tenores de Opus 13, y se escuchaba la radio oficial que transmitía todo este tipo de música. Mi padre arreglaba vitrolas y era un apasionado por el jazz de aquella época. Mi tío era gardeliano, acá se escuchaba Gardel, y yo me enamoré de él también. Siempre había música en esta casa…

Luego vino una carrera impresionante llena de éxitos con Los Shakers, Opa, el Trío Fattoruso, tocando con artistas increíbles. ¿Imaginó alguna vez todo lo que logró?

—No, porque no soy una persona que tenga visión. Vivo el día a día. Soy muy desordenado con los contratos, no soy muy precavido. Yo confío en la persona, y así me pasó con muchas grabaciones, en las cua- les en aquella época, para el autor y el intérprete significaba un ingreso notorio. Por no haber tomado cuidado, seguramente se debe haber filtrado una casa por ejemplo (risas). No es mi sueño ser rico, pero uno está más tranquilo con un respaldo económico, y cuando ves que se filtró un dinero que te pertenecía…

Pero por suerte también llegan los reconocimientos y en vida, como es el caso del Grammy a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabación…

—Para mí fue una gran sorpresa y la recibí con mucha alegría. Creo que es un reconocimiento al trabajo de todos estos años.

¿Es consciente del legado que va a dejar a Uruguay y el mundo con su música?

—De verdad que no me doy cuenta lo que tú mencionás. Como estoy muy metido en la música, tengo que estudiar mucho, ordenar mis partituras –que por suerte Albana me ha dado una mano impresionante- no tengo tiempo de pensar en eso.

Imagino que después de haber compartido toda una vida juntos, trabajando en una misma pasión como es la música, debe haber sido muy dura la partida de su hermano Osvaldo…

—Al estar juntos y al no estar jun- tos, se fue la mitad de mí. El resultado de lo que conseguíamos los dos era único. Todos saben lo que es perder a un hermano. Era joven además, seguía estudiando siempre pese a que en el último tiempo no caminaba bien. Osvaldo era un gran maestro para mí, hablaba poco pero tenía un humor agudo, y todo lo que me decía eran pautas y lecciones de tres palabras.

¿Cómo ha vivido el éxito a lo largo de su vida?

—Fue natural, se fue incorporando en mi camino, lo recibí con mucha alegría. Tocar con héroes de uno te produce una cosquilla muy especial. Pero también toqué con cientos de músicos no conocidos que eran impresionantes.

¿Qué diría es lo mejor que le dejó la música?

—Creo que lo mejor es la compañía que te da la música. Yo me quedo maravillado al escuchar las cosas que me seducen, y de “creer” que es-
toy entendiendo lo que están tocando (risas). La música llega, te entra al
alma y te hace vibrar.

¿Y hoy qué música lo hace vibrar?

—Desde hace 20 años a la fecha lo que escucho más son músicas folclóricas y regionales. Y con Internet se ha facilitado el acceso a todo. ¿Cuánto nos llegaba en nuestra época de Asia, África, los países árabes? Nada. Así que a través de Internet es increíble a lo que una perso- na puede tener contacto.

Hablando de Asia, usted desde hace varios años viaja a hacer giras por Japón con su música y es un éxito. ¿Cómo es el público japonés?

—El público japonés recibe con total atención, alegría y respeto lo que cualquier grupo presenta. Hacemos algunos temas de compositores japoneses, de Eduardo Mateo, de Jaime Ross, de Fernando Cabrera, de Toto Méndez Carlos Morales, de Pedro Ferreira, temas míos y de Albana, de Tomohiro, entre otros. Este año estuvimos en 19 ciudades. Siempre nos ha ido fantástico y les encanta lo que hacemos.

Además de Francisco que es músico, ¿cuántos hijos tiene?

—Son tres varones y una nena.Álex nació en Avellaneda y vive en Ámsterdam; Cristian es neoyorquino y vive en Washington; Francisco nació en Las Vegas y vive en Los Ángeles; y Luanda es carioca y vive en Río. Cuando yo reciba el premio va toda la “Fattoruseada” con nietos

para Las Vegas. Tengo cinco nietos. Tengo mucha pena porque estoy muy lejos de todos. Estamos en con- tacto vía Internet y estamos unidos de esa manera.

Me dijeron que como cocinero es muy bueno…

—Dicen que lo que cocino sale sa- broso. Yo no sé nada de cocina, pero si tenés buenos condimentos y le embocás al balance, queda sabroso (risas). Preparo currys que tienen mucho éxito pero porque traigo currys de India de repente, y al usarlos, me gano el aplauso.Albana también hace unas tortas fritas espectaculares, milanesas, feijoada.

Albana estudiaba percusión con Osvaldo…

—Sí, yo vi lo que ella hacía, que además de ser percusionista acústica trabaja con la electrónica, y la invité a que se sumara con algo. Además de que es hermosa (risas). Y empezamos a fusionar nuestros estilos y quedó espectacular. Estoy muy feliz de estos 6 años y medio de trabajo juntos. Creo que ella maduró mucho al jun- tarnos. Y al estar en contacto con otros músicos, se enriqueció y cre- ció.

Además de la música, ¿qué otras pasiones los unió?

—Viajar y cocinar sin dudas.

¿Siempre tuvo ese espíritu tan jovial?

—Creo que es el entusiasmo por la música o por la vida. La música es muy estimulante porque siempre hay cosas para hacer. Hacer música para la gente es muy gratificante, es un momento de entrega total. Estás entregándole tu pasión.

Fito Páez dijo hace unos días en una nota: “Mi vida sin los Fattoruso no hubiera sido nada”…

—Qué exagerado (risas). Él es muy cariñoso, lo recibo con gran cariño. —¿El Trío Fattoruso es para us-

ted una leyenda de la música?

—El Trío tiene tres trabajos muy buenos, considero que es uno de los puntos altos de mi vida. Es de lo me- jor que hemos hecho, a mi juicio. El que me deja un sabor amargo es Los Shakers, porque fue un intento de copia, no fue ni rioplatense ni orien- tal. Con el resto de los trabajos, me puedo morir tranquilo. El disco en vivo en Medio y Medio del Trío es un punto muy alto de nuestra carrera.

¿Se imagina haciendo música hasta el final de sus días?

—Por supuesto, hasta el cajón voy a hacer música, sino… ¿qué otra co- sa puedo hacer?

Fotos: Pablo Kreimbuhl. Texto: María Noel Álvarez.

Foto con premio: Diego Martínez

Foto: Diego Martinez

 

 

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