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23/09/2019

Caras Moda Uruguay

Una modelo de mirada consciente

Kath Kaminski es uno de los rostros uruguayos que se luce en campañas y producciones internacionales. Desde Nueva York propone aportar su granito de arena para mejorar la moda y su impacto en el medio ambiente.

POR Kristel Latecki

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Para Kath Kaminski no hay casualidades; siente que está donde tiene que estar. Ese lugar es en este momento Nueva York, trabajando como modelo y siendo uno de loS rostros uruguayos que representan al país desde las campañas de grandes marcas y editoriales de importantes revistas. “Me encanta la moda, el arte, todo lo que involucre un proceso creativo”, dice Kath. “Me encanta viajar, la aventura y trabajar en mí para convertirme cada día en la mejor versión de mi misma. Es como si toda mi vida hubiera sido diseñada por mí”. Ese diseño comenzó a vislumbrarse a sus pequeños 11 años, cuando modeló por primera vez. “Recuerdo que me costaba muchísimo sonreír sin que pareciera sobreactuado”, cuenta. De hecho, le faltaba un crucial diente que luego tuvieron que agregar en Photoshop. “Me fascinaba la idea de jugar con ropas y cámaras. Me pagaron con un set de maquillaje por hacer algo que me había encantado. Ese día conocí un nuevo mundo”.

A los 16 años comenzó oficialmente su carrera y apostó de lleno en ella. “Cuando algo se me pone en la cabeza ahí dirijo toda mi energía”, afirma. “Como en cualquier cosa que quieras lograr hay que hacer algún sacrificio. Siempre es mejor enfocarse en lo que uno gana que lo que pierde. El cambio en la vida es inevitable”. Como muchas de las modelos que se encuentran trabajando en el exterior, Kath ganó el concurso Elite Model Look Uruguay en 2011 y viajó a China para participar de la etapa final. A su vuelta, comenzó a aparecer con asiduidad en campañas, hasta transformarse en la modelo elegida para protagonizar la producción gráfica de la edición Invierno 2012 de MoWeek.

Con 18 años llegó a París por primera vez, una ciudad que la enamoró y la hizo sentirse como el casa. Al mismo tiempo, se enamoró de su trabajo. Allí realizó catálogos, lookbooks, campañas, algunos desfiles y presentaciones para clientes como L’Oreal, Kerastase, Dior, Yves Saint Laurent, Louis Vuitton, Grazia y Cosmopolitan.

El año pasado, siete años después de esa gran mudanza, pasó por otro cambio: decidió establecerse en Nueva York en busca de crecimiento y evolución, “como modelo, como artista y como persona”, afirma. Desde entonces han aparecido oportunidades y trabajos que la han marcado. “Destaco en primer lugar la campaña que hice para Gap. En segundo un proyecto del que participé y no estoy autorizada a divulgar aún, pero es la razón de mi pelo negro. Y en tercer lugar una editorial que hice recientemente junto a la muy talentosa y reconocida Ellen Von Unwerth, modelando junto a una de mis mejores amigas. Se sintió como familia, fue muy especial”. Hoy en día, lo que más alimenta su alma es la oportunidad de viajar, conocer, descubrir y aventurar. El modelaje es el canal a través del cual tiene la oportunidad de vivir y experimentar. En este sentido, siente que su experiencia en Cuba trabajando para una campaña la marcó definitivamente. “Al fotografiar en las calles de La Habana se llenaba de gente alrededor, y los niños me venían a saludar como si fuera una princesa”, cuenta. “Jugamos, bailamos y compartimos con ellos comida que teníamos del catering, y después corrían atrás de la camioneta gritando mi nombre. Fue muy especial para mí. En ese viaje se me despertó una gran vocación por ayudar, compartir, y sin dudas me veo en un futuro cercano participando de más actividades caritativas”.

Kath define su estilo personal como auténtico, rebelde, audaz y único. Lo crucial es sentirse bien con lo que viste y expresar su creatividad. “Tengo algo dramático, pero a la vez súper relajado. Así como soy yo”, explica. “Me gusta vivir a mi manera, no me fijo cómo lo hacen otros. Me gusta jugar y descubrir distintas facetas de mi persona. No tengo miedo a desencajar, tengo la vocación de abrir la cabeza de las personas”. En este sentido, el cuidado del medio ambiente y el impacto de la industria de la moda son algunos de sus máximos intereses y preocupaciones. Son temas de los cuales gusta discutir y difundir. Por eso, Kath se encargó de todo lo que significó la realización de la producción fotográfica que acompaña esta nota. Realizada entre amigos, ella armó cada look ilustrando sus diferentes perfiles. Todos esos personajes que le gusta explorar. Se mantuvo fiel a sus ideales y con el fin de fomentar la sustentabilidad seleccionó una serie de espectaculares prendas vintage. “Siempre me gustó ir a tiendas vintage, y más me empezó a gustar cuando entendí lo positivo que era reutilizar piezas del pasado, evitando la sobreproducción de materiales que no son necesarios”, afirma. “La ropa utilizada para las fotos es toda de Hamlet Vintage en New York. en Disneylandia!”, cuenta.

Es el tipo de lugar donde entro y ¡siento que estoy “La sustentabilidad va mas allá de la ecología, porque abarca el equilibrio entre lo ambiental, social y económico”, continúa. “Algunas marcas de ropa trabajan de esta forma, tomando sus decisiones teniendo en cuenta los tres factores. Osklen, Stella McCartney y la diseñadora uruguaya Gabriela Hearst son algunos de ellos. Veo un futuro hermoso al recordar que ya existen marcas poderosas produciendo con estos criterios. Nosotros somos naturaleza, y la naturaleza debería ir en equilibrio con todolo que hacemos”.

Porque cada pequeña decisión que tomamos tiene su impacto a gran escala, en su vida diaria Kath hace lo posible para ayudar a la causa: no utiliza bolsas de plástico sino de tela, y siempre lleva consigo una botella reutilizable o termo. Recientemente tuvo la oportunidad de participar en una producción donde se solicitó a todos que lleven su propia botella para reducir los residuos. ““para cuidar la Tierra”, cuenta. Me hizo muy feliz ver cómo de a poco nos vamos actualizando y empezando a generar costumbres más positivas La moda nos inspira, nos invita a jugar con quien somos y a conectar con otras perspectivas, pero siento que para que eso perdure debemos reconsiderar algunos aspectos de la industria”, afirma la modelo. “Debemos hacer algunos ajustes que sean más positivos ambientalmente y que además colaboren para que la moda pueda seguir siendo vivida desde un punto de pureza y no de traición hacia la madre naturaleza que todo nos regaló”. De cara al futuro, Kath tiene varios planes pero no se preocupa. “La vida me lleva a donde tengo que estar”, sostiene. “Está por empezar el año nuevo astrológico y lo siento como un gran nuevo ciclo para mí. Estoy muy contenta con lo que logré hasta aquí y voy por más”. Estará entre Nueva York y París, aunque se dará el espacio para desarrollar más su veta artística. Pero sus máximos objetivos son personales. “A corto plazo quiero seguir desarrollándome como ser humano, espiritual, emocional, física y profesionalmente. A largo plazo, lo mismo. Tengo muchísimos sueños, ideas y proyectos. Los detalles los guardo para charlarlos con Dios, pero sí puedo decir que todo lo que me propuse lo logré o lo estoy logrando. Así que si me continúan siguiendo ya lo vamos a descubrir juntos”.

 

 

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