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Foto: Pablo Kreimbuhl
24/04/2019

Rodrigo Romano se confiesa en CARAS

«El apoyo del público es impresionante», dijo el periodista deportivo. Una nota íntima donde se animó a hablar de todo.

Tras el “terremoto” emocional que vivió en las últimas semanas debido a la viralización de videos íntimos, que desencadenó su desvinculación con Tenfield tras 20 años, Rodrigo Romano (42) charló con CARAS. El relator y periodista deportivo dijo estar hoy más tranquilo tras superar el miedo de estar sin trabajo al sumarse al equipo de radio Carve y de “Punto Penal” en canal 10. “Tengo que agradecer a Daniel Acevedo y a las autoridades del canal 10 por la oportunidad y estoy seguro que se van a abrir más puertas con otros proyectos que estamos charlando. En el mundial de Rusia trabajamos muy bien, estuvimos primeros en rating, hicimos una buena dupla con Mauro Mass. Creo que el canal cree en mí y yo creo en el canal, hay una buena energía de ida y vuelta”. Asegura que el apoyo de la gente es impresionan- te y que la clave es no perder el optimis- mo y buen humor para seguir adelante.

—¿Qué le dolió más la traición o la humillación pública?

—Que se expusiera algo que era de dos sin necesidad. Lamentablemente por un tema de despecho, de ridiculización y de humillación, se transformó en algo viral con un montón de daños que vi- nieron después: el despido laboral, el desgaste emocional de todo mi entorno, mi hija, su familia, amigos. Todos ellos, sumado a mis ex compañeros de trabajo fueron una gran contención y me arro- paron desde el primer día. Yo estoy tran- quilo porque no hice nada fuera de la ley.

—¿Qué aprendió de todo esto?

—Lo importante en esto es la esencia de cada uno que no cambia. Yo sé que en todos los lugares donde vaya a trabajar voy a dar el 110% porque soy metódico, estudioso, muy obsesivo del traba- jo, no concibo ir a relatar un partido sin estudiar, sin leer, sin prepararme. Lo que sí me doy cuenta es que me falta tener confianza en el prójimo, y eso lo estoy trabajando con mi psicólogo que es un poco el que me ha rescatado desde muchos aspectos. Él me dice que para recuperar la confianza es un tema de tiempo, ya que las heridas se cierran más rápido desde lo mental que desde lo emocional. Mi cabeza está bien, pero en lo emocional aún estoy en una especie de arenas movedizas.

—Después de estar 20 años en una empresa, ¿se volvería a “poner la camiseta” por otro lugar de trabajo?

—Eso es un tema para analizar. Pero también es cierto que no sé trabajar de otra manera. Trabajo desde que tengo 16 años y 26 fueron en medios. Es la primera vez que me toca estar determi- nado período sin un trabajo. Más allá que rápidamente inicié la actividad en radio Carve con un programa diario de 16 a 17, luego vino la oportunidad de Punto Penal y hay más proyectos para hacer en canal 10 porque los antecedentes allí fueron muy buenos. Estuve en tres mundiales (2010, 2014 y 2018) y con muy buena aceptación del público.

—Más allá del desgaste que pudiera existir entre Tenfield y usted, ¿cree que fue injusto su despido por un tema personal?

—Desde ese punto de vista lo considero sumamente injusto, más allá que mis últimos dos años no fueron 100% buenos por un tema de salud que ya está superado y que generaron roces y discrepancias. Pero si esto fue el causal, no lo entiendo, ya que la privacidad de uno no tendría que afectar tu trabajo. Acepté el despido con hombría, no pedí explicaciones. Es un capítulo cerrado, le deseo lo mejor a la empresa y a mis com- pañeros, y ahora solo me importa mirar hacia adelante.

—Es impresionante el apoyo y cariño que recibe de la gente…
—Sí, de hecho es lo que más rescato de todo esto. El apoyo de la gente es impre- sionante. A mí nunca me pasó en 20 años lo que me está sucediendo en estos días. Ir por la calle y que te digan: “Vamos arriba”, “No te caigas”, “Ya vas a volver”. Estar esperando en un semáforo para cruzar y que venga un padre con sus hijos a sacarse una foto, o en el Shopping. El aliento es constante. Cada vez que posteo algo en las redes todos augu- ran y desean que salga adelante. Me siento absolutamente respaldado por el público y eso es un capital muy bueno para alguien que está en los medios.

—¿Y por qué cree que se da esa relación con el público?

—La gente sabe cómo trabajo y creo también que haber relatado los partidos de la Selección Uruguaya durante 20 años y haber compartido emociones, goles, llegó mucho al público. La gente me recuerda mis frases y algunos relato históricos como el gol de Suárez en Inglaterra en el 2014, el de Godín, el de Forlán en Quito, el de Cáceres en la Co- pa América. Esas cosas quedaron en la retina y en el corazón de la gente. Me cruzo con personas de 30, 35 años que me dicen que se criaron escuchando mis relatos y que lo único que conocen de fútbol es mi relato, mi emoción, mis lágrimas. Y uno en el día a día no se da cuenta de eso hasta que pasan estas cosas y es absolutamente impresionante. Yo me muero por relatar un partido de fútbol por televisión, el que sea, estoy desesperado. Y sé que cuando pase eso, esa gente va a estar conmigo. Uno labura para la gente y si bien no vivo del rating, si la gente te mira o te escucha, fantástico, y sino tu fecha de vencimiento es mucho más próxima.

—¿Qué siente hoy cuando ve un partido de fútbol?
—Sufro mucho, sufrí mucho con la sub 20 y grité los goles como un desaforado. Yo fui hincha toda la vida de la Selec- ción, tenía 8 o 9 años y me ponía a relatar frente al televisor. Me cuesta ir al estadio y no ir para la cabina de relatos para TV. La gente venía a abrazarme, mis compañeros, los colegas, me siento absolutamente respetado y eso es un patrimonio maravilloso que tengo.

—Imagino que lo más delicado habrá sido hablar con su hija de todo lo que pasó…
—Me junté a hablar dos horas contán- dole cada detalle de lo sucedido. Sin duda la persona más afectada fue Marti- na ya que recibió un bullying terrible los primeros días. Eso no se perdona y no se olvida. Más allá de que estoy divorciado, tengo una excelente relación con la mamá y su esposo que fueron una gran contención los primeros días, y con Martina afianzamos la relación padre e hija de una manera increíble. Si bien es muy cariñosa y dulce, ahora me lo demuestra mucho más. Tenemos una relación donde nos contamos todo. Estas cosas sirven para darte cuenta que podés confiar en tu hija más allá de la edad que tenga. Marti es una niña maravillosa y esto le ha servido para darse cuenta que el mundo tiene sus problemas y que no todo es color de rosa.

—Al ser su hija mujer ¿cómo le explicó sobre la acusación de violencia que recibió?
—Una de las cosas que más le dejé claro es que yo la tengo a ella que es mujer, y es inviable e impensable que yo le levante la mano ni a una mujer ni a nadie. Soy una persona extremadamente pacífica y cuando se expuso eso me dolió mucho y lo defendí ante la Justicia

.—¿Tiene algún miedo hoy?

—Miedos no. Mi preocupación era cuánto tiempo iba a estar sin trabajar. Por suerte fue muy poco. Creo que cuando te liberás de un lugar, empiezan a surgir nuevas oportunidades. Yo estaba muy atado al tema del relato y me siento un periodista integral para hacer un informativo, un programa periodístico y hasta uno de entretenimientos. La idea es restablecer la confianza, no perder el optimismo y buen humor, trabajar la autoestima y volver a estar arriba. Todo lo que uno piensa lo termina atrayendo, y si uno piensa en positivo, indudablemente llegan cosas buenas.

—¿Se imagina en un futuro formando una familia?

—Yo tengo 42 años, y alguna vez cuando llegás a tu casa y estás solo, te lo planteás. Pero hoy en día no me veo en pa- reja porque necesito reencontrarme a mí mismo desde muchos aspectos para estar bien y darle a la otra persona todo lo que puedo dar. Ahora necesito confiar en mí para poder confiar en la otra persona y sé que al principio va a ser difícil. A veces te cruzás con una mujer que quiere ser mamá y te lo planteás. Hoy no lo veo, pero sí tal vez en un futuro.

—¿Qué le da fuerzas para seguir adelante?
—Trabajar. Cuando estoy trabajando, me cambia la cabeza. Cuando me despidieron, lo que más me preocupaba era cómo afrontar mis responsabilidades, la pensión de mi hija, una abuela a la que apoyo económicamente. Por eso es que trabajando soy feliz. Por suerte aparecieron cosas y no dudo que van a seguir apareciendo muchas más.

NOTA PUBLICADA CARAS Uruguay, EN FEBRERO DE 2019

Fotos: Pablo Kreimbuhl

Texto: María Noel Álvarez

Edición Nro:

 

 

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