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Equipo perfecto: Diego Ruete junto a su mujer Inés Marracos), y sus hijos, Lola, Juana y León - Foto: Pablo Kreimbuhl.
07/12/2018

Diego Ruete: “Sembramos el amor por la cocina”

Diego Ruete es educador preescolar y cocinero. Su esposa Inés Marracos y sus hijos colaboran en las jornadas de cocina en colegios y escuelas. “La cocina es una herramienta de vínculo, una actividad de encuentro”, asegura.

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Por Victoria Rapetti

Los martes son los días más esperados en Montevideo College ya que Diego Ruete (43) llega tempranito para poner “manos a la masa” junto a su familia y alumnos. El educador preescolar y cocinero realiza con total éxito esta actividad en el colegio de sus hijas, así como en otras instituciones educativas. El autor del libro “Hoy cocinamos nosotros”, elegido el tercer mejor libro de cocina para niños del mundo, y creador del espacio Petit Gourmet, cuenta cómo desarrolló el concepto de la “educocina” y cómo su esposa, Inés Marracos (37), y sus hijos, Lola (10), Juana (9) y León (1), forman su equipo perfecto para elevar el concepto de la cocina saludable.

¿Cómo surge su vinculación con la cocina?

—Desde chico me interesaba experimentar con ingredientes y transformarlos en otra cosa. En 1998 empecé a estudiar cocina, y previamente, había estudiado para ser educador preescolar. Trabajé en muchos lugares, entre ellos, en Punta del Este, con Francis Mallmann.

¿Qué recuerda de su vida en Punta del Este?

—Viví un tiempo en José Ignacio y después en La Barra. Trabajaba con Mallmann y daba clases en un colegio. Hacía mucho surf, realmente era un placer. Me tienta volver. Después fui a Brasil, Estados Unidos, a una pequeña isla de Irlanda y también a España.

¿Cuándo conoció a Inés?

—Llevamos juntos aproximadamente 15 años. Yo estaba viviendo en Europa, volví para el casamiento de mi hermano, e Inés es amiga de mi cuñada. Trabajamos juntos en el Club de Playa Verde, donde hice mi primer taller de cocina para niños. Ella se involucró con el mundo de la cocina después de conocernos, ¡y cocina muy bien!

Foto: Pablo Kreimbuhl.

¿Cómo comienza Petit Gourmet?

—Surge como demanda de los alumnos. Cuando comencé a trabajar como maestro usaba mucho la cocina y la huerta. Los chicos querían cocinar más y curricularmente no teníamos oportunidad.

Usted utiliza el término “educocina”, ¿A qué se refiere?

—Es educar a través de la cocina. Lo que buscamos es enamorar a los niños de la cocina, acercarlos a una alimentación saludable, que consuman vegetales, y para esto la huerta es fundamental. No enseñamos recetas, va mucho más allá. Se trata de aprender a manipular ingredientes, desarrollar la motricidad, el vínculo con la comida. Nuestro concepto de comida saludable es aquella que nosotros hacemos con nuestras manos. Sembramos dos tipos de semillas, una literal y otra figurada. Cada niño se lleva una semilla e intentamos que la hagan prosperar en familia, y también sembramos el amor por la cocina. No es justo que este concepto lo experimenten solo aquellos que pueden pagar, por eso lo sacamos del espacio de Petit Gourmet y logramos llevarlo a las escuelas públicas, gracias al colectivo “Educocina para todos”. Tenemos 250 voluntarios inscriptos.

Foto: Pablo Kreimbuhl.

Foto: Pablo Kreimbuhl.

¿Qué es lo más reconfortante de trabajar con niños?

—De entrada nuestras actividades son divertidas. Vemos casos de niños que dicen: “Qué asco, no me gustan las verduras”, y al terminar el taller todos comen espinaca, zanahoria, limonadas con apio. Los padres se sorprenden cuando llegan a sus casas y hacen la receta en familia, demostrando que la cocina es una herramienta de vínculo, una actividad de encuentro. También nos reconforta cuando las instituciones educativas confían en nosotros. A través de lahuerta y la cocina pueden desarrollar transversalmente la biología, la química, las matemáticas, la historia y la geografía.

¿Cómo incluye a su propia familia en esta forma de vida?

—Lo nuestro es una filosofía de vida, somos un equipo. Mis hijas participan en todo, son una gran ayuda. Incluso me acompañan a las escuelas para conocer otras realidades.

** Esta nota fue publicada en la Edición Septiembre 2018 de CARAS Uruguay.

 

 

 

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