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Los Figueredo dicen que lo que más disfrutan de Miami es la playa todo el año y la gran cantidad de posibilidades que ofrece la ciudad. Producción: Obviomedia Fotos: Luis Fernández.
05/12/2018

La nueva vida de Alejandro Figueredo: “Tuvimos el valor de emigrar en familia”

El querido periodista uruguayo Alejandro Figueredo contó a CARAS Uruguay cómo es su nueva vida en Miami y por primera vez posó junto a su familia en una ciudad donde se reinventa cada día.

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Por Victoria Rapetti

Resulta casi imposible pensar que un uruguayo no sepa quién es Alejandro Figueredo (48). Su voz y su rostro han sabido narrar los últimos 20 años del fútbol en nuestro país. Es uno de los periodistas deportivos más prestigiosos del medio. Sin embargo, motivado por sus ganas de superarse, se animó a salir de la zona de confort y se embarcó en la aventura de emigrar a Estados Unidos con su familia. Hoy, está radicado en Miami junto a su esposa, María Battaglino (46), y sus hijas, María Clara (18) y María Josefina (16). En setiembre de 2017 llegó solo a la ciudad para incorporarse al equipo de Gol TV, y meses después, llegarían “sus tres Marías” con sus sueños a cuestas.

Previo a su partida a Rusia, donde forma parte del equipo mundialista de Teledoce, Alejandro contó a CARAS Uruguay cómo es su nueva vida en Miami y por primera vez posó junto a su familia en una ciudad donde se reinventa cada día.

¿Cómo surge la idea de emigrar?

—Era una idea que estaba planteada a nivel familiar desde hacía unos cuantos años. Las cosas se fueron encaminando hasta tener que tomar la decisión, y en mayo de 2017, resolvimos que era el momento. En setiembre viajé solo, y en enero llegaron María y las chicas tras terminar el año lectivo y tener sus propias vacaciones de despedida junto a sus amigos y amigas.

¿Cómo y cuándo fue el reencuentro familiar en Miami?

—El 17 de enero nos abrazamos bien fuerte en el aeropuerto de Miami. Era como el punto de partida de una nueva etapa para los cuatro. Fue un abrazo mirando hacia atrás y adelante al mismo tiempo. Era reencontrarnos tras cuatro meses separados, pero además, sabiendo que desde ese entonces todo iba a ser nuevo para nosotros.

Producción: Obviomedia. Fotos: Luis Fernández.

Actualmente está trabajando en Gol TV. ¿Su esposa e hijas ya comenzaron sus actividades?

—Apenas llegué me puse a trabajar para Gol TV relatando partidos de la Primeira Liga de Portugal, la Copa Italia, la Copa de Escocia, el Brasileirao y los dos estaduales más importantes de Brasil,
El Carioca y el Paulistao. Además, semanalmente hago la conducción de “Portugol”, un programa que resume cada fecha del fútbol portugués. También he tenido la oportunidad de participar de programas y transmisiones en la cadena Bein Sports. En el caso de María, que es diseñadora de interiores, está vinculada a diferentes proyectos y ha realizado algún evento corporativo para una empresa uruguaya. Los dos tenemos mucho camino por recorrer en nuestras respectivas actividades, pero sabemos que es una apuesta a largo plazo y que en muchos aspectos hay que pagar derecho de piso. Clara se prepara para iniciar su carrera universitaria en biología marina y nutrición; y Fini (Josefina) comenzará en el grado 10 de High School.

¿Cómo viven sus hijas esta experiencia?

—Ellas comienzan las clases recién en agosto, por lo que la adaptación en ese sentido aún sigue siendo una incógnita para nosotros. Por suerte, rápidamente se sumaron a dos equipos de hockey por lo que ya establecieron vínculos por ese lado, al tiempo que llevan adelante su actividad deportiva preferida. Las chicas conocieron gente de todos lados y hasta tienen la chance de viajar por distintos lugares jugando torneos.

¿Cómo ha sido la adaptación de la familia a este nuevo país?

—Estamos en pleno proceso de adaptación, vamos sumando una transición a otra. La primera etapa fue estar separados, ahora estamos en plena transición hacia el comienzo de clases, y encima -en el medio- se suma mi ida a Rusia. Es como que nuestra verdadera rutina recién la vamos a poder conocer en unos meses. Y estamos agradecidos a mucha gente que nos ha acompañado en este proceso. Descubrimos gente muy generosa que nos abrió las puertas de su casa sin conocernos.

¿Están conformes con la nueva vida en Miami?

—Estamos contentos con el hecho de poder tener más tiempo para disfrutarnos entre nosotros mismos. Ese era uno de los principales objetivos buscados. Pero entendemos que aún estamos “recién llegados” y que tenemos que ir paso a paso.

Producción: Obviomedia. Fotos: Luis Fernández.

En Uruguay es uno de los periodistas deportivos de mayor prestigio. ¿Cómo es visto en Miami?

—Diría que el reconocimiento lo encontré a nivel de colegas. Fui muy bien recibido y la gente del medio sabe quién es cada uno. El mercado estadounidense respeta mucho la experiencia y reconoce los años de trabajo, pero a nivel de audiencia -por definirlo de alguna forma- soy una cara o una voz nueva y nada más. Salvo para los compatriotas que sí me reconocen y me saludan sobre todo por las redes sociales.

¿Cuáles han sido las principales oportunidades que les ha dado esta ciudad?

—Aquí se trazan contactos y vínculos profesionales como en pocos lados. El hecho de ser una ciudad nutrida de inmigrantes genera una dinámica difícil de encontrar en otros lugares. El hacer “networking” -como le dicen ahora- es casi obligatorio. Desarrollar proyectos es más simple, lo que no significa que todos puedan concretarse. En cuanto a la vida diaria es una ciudad en la que siempre hay cosas para hacer.

¿Llevan un estilo de vida muy diferente al que llevaban en Montevideo?

—Para nada. Somos muy simples y disfrutamos cada momento sin reparar dónde estamos. Tratamos de vernos con nuevos amigos y no perder la costumbre de los asados. Una de las cosas que más nos gusta es tener a mano la playa en cualquier época del año. Y a pocos kilómetros de Miami la oferta de lugares es ilimitada.

¿Cómo son vistos los profesionales uruguayos en Miami?

—En casi todos lados hay un uruguayo trabajando, y a la gran mayoría le ha ido muy bien. Los uruguayos tenemos un estilo de trabajo definido: no nos achicamos ante nada y eso rinde frutos.

¿Cómo vive la experiencia de viajar a Rusia y dejar a su familia en la nueva ciudad?

—Con una mezcla de sensaciones. Si bien los viajes laborales han estado presentes a lo largo de nuestro crecimiento como familia, éste sin dudas es diferente. Pero tenemos cerca la experiencia de una separación más larga y salimos adelante. Así que seguramente, en el futuro, lo veremos como algo anecdótico. Al mismo tiempo, para mi será la oportunidad de reencontrarme con mis compañeros del canal y volver a trabajar directamente para Uruguay lo que me tiene muy entusiasmado.

Producción: Obviomedia. Fotos: Luis Fernández.

¿Cómo ve a la Selección Uruguaya en el Mundial Rusia 2018?

—Le tengo mucha fe. Igual siempre hay que ser cautos y saber que en un mundial puede pasar cualquier cosa. Pero no podemos dejar de reconocer que tenemos a dos de los delanteros más importantes del mundo, a una defensa sólida y a varios volantes que mezclan a la perfección despliegue físico y buen manejo de pelota. Y ante todo, tenemos un trabajo de base que ya lleva varios años con la conducción de Tabárez. Ojalá el camino se vaya allanando para llegar lo más lejos posible.

¿Qué fue lo más duro que le tocó vivir como inmigrante?

—La separación de los afectos es durísima. Mi primer golpe fuerte fue no poder estar para el cumpleaños 18 de Clara. La noche del festejo se me vino el mundo abajo. Después tuve que acompañar a la distancia un quebranto de salud de mi mamá del cual felizmente pudo recuperarse rápidamente. Esos momentos son muy complicados. Uno se replantea a menudo si hace bien o no en estar lejos. Y lo mismo ocurre cuando ves al resto de tu familia quebrarse en otras ocasiones: cada vez que mis hijas se contactan en grupo con sus amigas es una nueva despedida y entiendo lo que sienten a la distancia. María, a su vez, extraña a su familia, se emociona cada vez que su sobrina le promete que vendrá a visitarla y muere por reencontrarse con sus amigas. Por suerte la tecnología nos acerca, y de hecho, con nuestros amigos mantenemos contacto permanente.

¿Y lo más reconfortante?

—El precio de la nafta (risas). Lo que no tiene precio de verdad es el reencuentro con aquellos que pueden venir a visitarnos. Felizmente hemos tenido la oportunidad de vivir emotivos momentos gracias a la llegada de varios amigos. Hay muchas cosas positivas en el balance, pero lo que más nos reconforta hasta ahora es haber tenido el valor de tomar la decisión que tomamos, sea cual sea el resultado final de esta experiencia, sabiendo ante todo que nuestras hijas van a tener un montón de oportunidades.

** Esta nota fue publicada originalmente en la Edición Junio 2018 de CARAS Uruguay.

Producción: Obviomedia

 

 

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