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María Clara y su papá, el querido Omar Gutiérrez, en la radio.
04/12/2018

María Clara Gutiérrez: “Mi papá me enseñó a ser honesta y auténtica”

Además de compartir fotos junto al querido periodista y anécdotas de su trayectoria en los medios, María Clara se animó a hablar de Omar Gutiérrez como papá, quizás el perfil menos conocido por el público.

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Por María Noel Álvarez

El pasado 12 de setiembre, los medios y las redes sociales difundieron la triste noticia de la partida del comunicador de radio y TV, Omar Gutiérrez, a causa de una enfermedad pulmonar. No faltaron recuerdos y anécdotas compartidas de distintas personalidades con el maragato quien, con su particular estilo descontracturado, con termo y mate en mano y su clásico saludo de “vecino, vecina”, se ganó un lugar en el corazón de sus seguidores y compañeros de trabajo.

En Montevideo, su programa más popular fue “De igual a igual”, en canal 4, con 20 años al aire, por donde desfilaron desde personalidades de la cultura, la sociedad y el deporte de Uruguay y del exterior hasta presidentes de la República. Los sábados, el programa era más musical, y allí difundía muchas bandas, en especial, de música tropical. También hizo varios programas de radio, siendo su último trabajo, “Pipí Cucú”, en radio Nacional.

CARAS Uruguay quiso recordarlo y charló con su hija, María Clara (28), estudiante de periodismo en el Instituto Profesional de Enseñanza Periodística, quien quedó al frente de su programa radial. Además de compartir fotos junto a él y de su trayectoria en los medios, se animó a hablar de Omar como papá, quizás el perfil menos conocido por el público.

¿Cómo surgió la idea de quedarse al frente del programa de su papá y cómo vivió ese primer
día?

—Se fue dando de manera natural, orgánica. Desde hace un par de años formamos un equipo que, además de ser padre e hija, trabajábamos muy bien juntos. Este año me planteó que se iba a jubilar, que seguíamos los dos, pero que yo tenía que llevar el programa adelante y él colaboraba conmigo. ¿Cómo no seguir adelante después de todo esto? El primer día tenía que ser especial, y reunimos a los que hicieron el aguante en las últimas semanas. A él no le gustaban los homenajes, tal como me enseñó, en el primer programa lo recordamos con anécdotas y alegría. Ese día pasaron por el estudio Rosita Freiría, Iliana Da Silva, Aris Idiartegaray, Daniel Ramos, Daniel Pignatta, Gustavo Pérez Berrueta, Sonia Carrero, Celeste Villagrán; y por teléfono, hablaron amigos de papá de toda la vida como William García, Carlitos Martínez, Cacho Mariño, Carlitos Larregui, contando cuentos e historias del día a día. El cierre del programa fue a todo volumen con Cuatro Pesos de Propina.

¿Qué recuerdos tiene de su niñez con su papá?

—Con papá íbamos juntos para todos lados. Tengo muchos recuerdos. Los domingos, por ejemplo, terminábamos de almorzar, aprontaba mate, sillas, a la perra Olivia y salíamos por caminos vecinales. Cuando encontrábamos un río, nos acomodábamos debajo de un árbol, previa parada por algún almacén de campaña a comprar chorizo seco y pan (que nos lo preparaban cortadito y todo). Así pasábamos la tarde de domingo, escuchando radio, leyendo los diarios, conversando.

¿Cómo era Omar como papá?

—Papá era tranquilo pero de carácter fuerte, simpático y un papá “cuida”. Conversábamos mucho, intercambiando opiniones, siempre desde la libertad de pensamiento.

En los medios su humor era muy característico, ¿era así también fuera de la pantalla?

—Claro que sí, no faltaba oportunidad que metiera algún “chascarrillo” como decía él, en el medio de una conversación o de un saludo.

—¿Fue difícil para usted ser “la hija de”?

—No viví el ser “la hija de”, somos de San José y papá era un vecino más. Así me criaron y educaron. Somos todos iguales, en este caso, unos más conocidos que otros, pero iguales, y eso no cambia la esencia de cada uno.

Más allá del dolor de la partida, ¿cómo vivió todo el cariño de la gente hacia él?

—Orgullosa y agradecida, realmente emociona. Él también siempre vivió el cariño de todos muy agradecido. Esa cercanía no la logra cualquiera, y como hija, estoy orgullosa de mi papá.

¿Conserva algún objeto o recuerdo especial que tenga un valor afectivo de él?

—No conocí persona menos materialista que mi papá. Lo material va y viene, los recuerdos quedan para siempre. Como dice la canción de León Gieco: “Todo está guardado en la memoria. Sueño de la vida y de la historia”. Veintiocho años de mi historia en compañía de mi papá, no hay nada material que lo supere.

¿Cuál es la mejor enseñanza que le dejó?

—Honestidad como bandera para todo en la vida, en lo personal y profesional. Luchar por lo que uno cree, en el acierto o en el error, con fundamentos, escuchando todas las voces. Ser auténtico, real, sin apariencias, al que le guste bien y al que no también, siempre con respeto y humildad.

¿Cuáles son sus planes laborales a futuro? ¿Le gustaría seguir una carrera en los medios?

—Hoy estamos con el programa “Pipí Cucú” en Radio Nacional, de lunes a viernes de 13 a 15 horas, con Sonia Carrero y Vanessa Carissimi. El futuro no sé qué me deparará. Vengo de la escuela de Omar y así quiero seguir, llevando adelante lo que me enseñó, y seguir aprendiendo cada día, ya que como toda carrera y profesión, así como en la vida, uno nunca termina de aprender.

 

 

 

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