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22/05/2014

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Agó Páez: “Estuve al borde de la muerte”

Su esencia está perfectamente plasmada en esta particular edificación que ella misma creó.Y desde el Octógono, un sueño cumplido en su búsqueda de paz y enfocado al arte espiritual, donde se dictan talleres y es una de sus tres escuelas de mandalas, Agó Páez contó en exclusiva a CARAS cómo “renació” tras haber sufrido un […]

Su esencia está perfectamente plasmada en esta particular edificación que ella misma creó.Y desde el Octógono, un sueño cumplido en su búsqueda de paz y enfocado al arte espiritual, donde se dictan talleres y es una de sus tres escuelas de mandalas, Agó Páez contó en exclusiva a CARAS cómo “renació” tras haber sufrido un infarto provocado por el impacto de la muerte de su padre, Carlos Páez Vilaró, y cómo atraviesa esta nueva etapa de su vida en la que agradece las oraciones de la gente y a los médicos que la ayudaron a “volver a la vida”.-¿Cómo recuerda el día que falleció su padre?-Cuando Carlitos me avisó que papá murió fue tan fuerte que sentí un dolor en el pecho. Además,el día antes,23 de febrero, se cumplían tres años de la muerte de mi mamá.Me apreté el corazón y comencé a llorar hasta que fui a Casapueblo con mi hermana Beba.Cuando llegamos al dormitorio lo vi en la cama.Él le tenía terror a la muerte, estaba muy aferrado a la vida.-¿Qué sintió cuando lo vio?-Supe que él ya no estaba ahí.Abrí las ventanas y sentí que ya estaba en el aire, en el sol.El cuerpo no es nada,lo vi y me di cuenta que era sólo el vehículo que utilizó en la tierra. Me seguí sintiendo mal, pero era tanta la locura por la cantidad de gente que se acercó entre prensa, amigos, vecinos, gente que quería y admiraba a papá,que no me di cuenta de lo mal que estaba.Yo no quería calmantes,quería atravesar la realidad y el dolor no paraba. Recuerdo que antes de ir a Montevideo al velorio, pasé por Casapueblo y casualmente había una regata que llenó a Punta del Este de veleros. Cuando abrí las ventanas y vi todas las banderas del mundo,sentí que le hacían una despedida,fue algo especial. Era la representación de todos los países que papá visitó. Pensé que él había elegido el día perfecto para irse. Cuando terminó el velorio, sentí un dolor brutal y me di cuenta que estaba haciendo un infarto.

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